Todas las personas ocupadas en sus propios pensamientos, preocupadas por problemas que solo ellas conocen, muchas veces se olvidan de que existen otras personas en el mundo.
Sus problemas los mas grandes, sus pensamientos los mas inteligentes, pero nunca se les ocurre observar la vida de aquellos que a su lado caminan.
Tantos días a la semana que a las 11:40 a.m. todos salen preocupados por sus problemas, pensando en sus vidas, solucionando dilemas en sus cabezas, otros salen jugando, riendo y hablando, en grupos, parejas o solos, pero todos salen por la misma puerta donde tantas veces a esa hora una mujer con el rostro cansado, las trenzas blancas y la pollera sucia, esta parada, no pidiendo limosna, simplemente se queda parada con su aguayo lleno de pasancallas.
Una vez que la multitud deja de salir y se dispersan cada quien en su espacio, la señora con el andar pesado y encorvado se acerca a los pequeños grupos que de nada en especial hablan, les muestra una bolsa de pasancalla y el grupo no parece haber sido interrumpido por nada.
El intento de vender sus humildes y rancias tostadas continua mientras alza su cansada mirada, algunas personas prefieren no verla, otras vagamente la miran de reojo y le dan la espalda, la mayoría le dice “no hay plata”.
La cholita de la pasancalla, que apenas habla español, con una historia que solo ella conoce y unos ojos llenos de dolor, la cholita de la pasancalla, viejita y cansada, lo que la gente no sabes es que vende sus tostadas a cambio de la moneda que tu corazón quiera darle, 20, 50 centavos, 1, 2 bolivianos, cuando los recibe besa la moneda, te da la bolsita y te regala una sonrisa que te hace pensar que no estas sola en el mundo, que tus problemas no son los mas graves, que por lo menos estudias, tienes techo, comida, y no la necesidad de interrumpir conversaciones para no ser vista ni escuchada, para ser ignorada.
La cholita de la pasancalla aquella a la que nadie ve, una sombra mas en la puerta, un estorbo mas en las conversaciones, una mujer olvidada, solitaria silueta de la realidad del país, granito de arena, ejemplo de como las personas olvidamos muchas veces la existencia de otra gente, o simplemente ignoramos su presencia para crear la ficción de que, todo esta bien.
que bonito escrito, me gustó.
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